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(Carta del Asesino)
Terapia contra la Lejía.
Hoy era mi primer día en mi nuevo trabajo… ¡Uff!
Mi jefa, paloma. Los clientes, muchos, demasiados… palomas. Si salgo a la calle… palomas. Más palomas, demasiadas palomas. Palomas por todos lados. Parece como si Dios, como un niño al pasar la plaza central del Cielo, con todas las palomas picoteando concentradas, hubiera corrido hacia ellas asustándolas, provocando su revuelo y ellas, torpes, bobas, se han esparcido por el mundo molestando en todas partes…
Sí, me ha costado controlarme, por eso estoy aquí, en un banco, en mitad de la calle, escribiendo y desahogándome, porque si no lo hiciera…
Voy a confesar la tentación más fuerte de hoy, la que me ha dejado el día torcido.
Llevo un par de días dándole vueltas a mi siguiente trabajito. Me debato entre dos fórmulas, una de ellas es el veneno. Me gusta el veneno…





